El futuro es impredecible, todo se basa en probabilidades (Richard P. Feynman)

martes, 6 de noviembre de 2012

Einstein y un Dios que no juega a los dados


Hoy toca hablar de la que posiblemente ha sido el mayor congreso científico de la historia, se desarrollo en Bruselas en 1927 y en él se reunieron los mayores físicos del momento para tratar sobre "Fotones y electrones”. Fue en esta conferencia donde se produjo la discusión entre dos grandes científicos que defendían postura totalmente contrarias y de aquí salió una de las frases más famosas de la física cuántica.

Por saber un poco de historia, aunque casi todos hayan oído hablar de estos congresos, nos vamos a Bruselas entre el 30 de octubre y el 3 de Noviembre de 1911, donde tuvo lugar el primer congreso de Solvay que organizo Walther Nernst y costeo Ernest Solvay, un químico belga que desarrollo un método para obtener bicarbonato sódico y consiguió una gran fortuna.
 Por primera vez, los científicos no se reunieron a tratar un tema que todos dominaban.Se iban a enfrentar a problemas de la física para los que ninguno de ellos
conocía la solución en ese momento. Aquí se reunieron genios como Einstein, Poincare, Marie Curie y Planck entre otros.

Primer Congreso Solvay


Tras otros posteriores congresos, en 1927 llegó el quinto congreso donde se desarrollo la mayor discusión de la física cuántica, pues se trato un principio un tanto decepcionante de la física, propuesto por un niño prodigio alemán, Werner Heisenberg (futuro jefe del programa nuclear nazi), que con tan solo 26 años llego a su famoso principio de incertidumbre.

En esta discusión chocaron dos corrientes de la época , la corriente determinista, apoyada por Einstein y Planck entre otros, que defendía un universo ligado por leyes rígidas, donde pasado, presente y futuro se podían fijar, y la corriente de Copenhague, que contaba con Heisenberg , evidentemente, y Bohr, según la cual el universo estaba gobernado por leyes probabilísticas, si la propuesta de Heisenberg era cierta, desde un punto de vista cuántico sólo sería posible determinar la posición o la velocidad de una partícula en un instante dado, con lo que nada se podría decir, con certeza, de lo que le había ocurrido a dicha partícula antes o después de la medida.

A los físicos clásicos esto les producía dolor de cabeza, ellos pensaban que el observador no alteraba la naturaleza de lo observado, pero Bohr pensaba que lo único que existía era “una descripción de la realidad”.
El físico judío, Einstein, se resistía a esta interpretación y pensaba en “una teoría que representase las cosas en sí mismas y no la probabilidad de su ocurrencia”, por lo que genero una batalla por tumbar este principio.

Einstein empezó a producir experimentos mentales para tumbar el principio de incertidumbre, pero Bohr siempre desde un punto de vista físico contraatacaba sus ideas. Fue en una de estas discusiones donde Einstein le dijo a Bohr que dios no juega a los dados y tras un pequeño silencio Bohr le exclamó “Señor Einstein, deje de decirle a Dios lo que tiene que hacer con sus dados”. Lo que ocurrió en ese congreso se puede resumir en lo que dijo el físico austríaco Paul Ehrenfest que describió emocionado la intensidad de los debates entre los dos físicos: "Ha sido una especie de juego de ajedrez: Einstein aportando en cada ocasión nuevos ejemplos con la intención de romper el principio de incertidumbre y Bohr, desde fuera de la niebla filosófica, buscando herramientas para aplastar un intento tras otro. Ha sido realmente extraordinario".



Después de esta reunión el genio de Einstein no salió del todo convencido y nada mas llegar a la universidad de Princeton e instalarse en su nuevo despacho, se le pregunto    si necesitaba algo más y Einstein respondió que sólo necesitaba un cuaderno y lápices. Antes de terminar la conversación, añadió: "Ah, sí, y una gran papelera a la que pueda arrojar todos mis errores".

Esta es una anécdota de lo que ocurrió en este congreso de Solvay, donde dudo que se vuelva a unir, otra vez, tanta genialidad en una misma sala, pues de los 29 asistentes 17 terminarían con un Premio Nobel.



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